Vale la pena conocer al enemigo... entre otras cosas por la posibilidad de que algún día se convierta en un amigo.
Margaret Thatcher Ex-primer ministro de Inglaterra.
La disciplina de la prevención de riesgos laborales se fundamenta sobre la prevención (pre-venir), es decir que es necesario saber o conocer con anterioridad. Para ello, es necesario conocer a nuestro enemigo.
Está claro que el enemigo es la explosión y será necesario conocer entonces cómo ocurre una explosión.
La mecánica es muy parecida a la del fuego, representada frecuentemente mediante el triángulo del fuego.
En este caso se ha incluido un 4º factor necesario de la reacción en cadena.
En efecto para que exista una explosión deben darse todos los ingredientes del fuego, pero resulta vital la reacción en cadena para que pueda ser una explosión en vez de un incendio.
Estos ingredientes deben coincidir en el espacio y tiempo para poder alcanzar la explosión. Es decir que aquí tenemos ya las primeras herramientas de prevención: evitar que coincidan los componentes (comburente, combustible, fuente de ignición) en un mismo emplazamiento, o al mismo tiempo.
En cuanto a la velocidad de reacción, una explosión se diferencia de un incendio, precisamente en eso, en la velocidad de reacción. La velocidad de reacción, a su vez, depende de la dispersión o concentración de sustancia inflamable en el aire para conformar la atmósfera potencialmente explosiva, que en resumidas cuentas, se trata de la caracterización de la atmósfera explosiva, pero ese es otro cantar
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viernes, 3 de julio de 2009
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