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lunes, 28 de febrero de 2011

Explosión de un intercambiador de calor: un muerto y seis heridos

Explosión de un intercambiador de calor: un muerto y seis heridos


los excelentes informes sobre accidentes relacionados con sustancias químicas que
realiza el Chemical Safety Board, un organismo norteamericano cuya misión es justamente
esa: investigar los accidentes químicos desde una perspectiva científica,
independientemente de cualquier actividad sancionadora, que compete a otras instituciones.
En este caso el accidente investigado fue la explosión de un intercambiador
de calor que provocó la muerte de un trabajador y heridas a otros seis, con el
añadido macabro de que el cadáver no fue descubierto hasta que al día siguiente se
iniciaron las tareas de desescombro, debido a que no se le echó en falta al hacer el
recuento de personal después de la explosión porque ese día el registro de entradas
y salidas del personal de la planta no funcionaba correctamente. El informe (enero
2011, 10 páginas) puede descargarse desde:



miércoles, 16 de febrero de 2011

La avalancha de precios y el ahorro en la clasificación de zonas

Muchos son los técnicos que en esta época en la que vienen mal dadas, toman el toro por los cuernos y se adentran en el mundo de las atmósferas explosivas. Muchos de ellos, son del sector de la prevención de riesgos laborales, que cohibidos --con razón-- por la responsabilidad de su trabajo, tienen o tenemos tendencia a calificar como peligroso o riesgo "medio-alto" aquello que resulta desconocido. Y eso se puede llamar como se quiera en cada casa, pero en todas cuecen habas, porque estamos hablando del teorema de tirar por lo alto. Y que tire la primera piedra el que sin tener mucha idea de algo estima, presupuesta, cuantifica o valora algo.... tira por lo alto, cuando alto es favorable.

Lo que vengo a decir es que en el proceso de evaluación del riesgo de explosión existe una cierta avalancha o sumatorio. Esa bola de nieve que cada vez va cogiendo mayor tamaño y resulta imparable.

Les cuento. Hace poco recibí una consulta de una empresa en la que, sin dar muchos detalles, tenían gas para una aplicación determinada en unas salas A. Fuera de esta salas A existen unos pasillos B, que como indico pasillos pasa gente, y también están los monitores de control, analizadores, personal con la radio, ordenadores, cuadros eléctricos de potencia y control, etc.

Un estudio de una consultora, les había realizado todo el documento de protección contra explosiones, DPCE considerando una zona clasificada aquella en la que permanentemente hay muchos equipos, personas, visitas etc etc.

Una vez realizada la clasificación de zonas, que parece gratis, vienen los cambios en aparatos y equipos eléctricos y no eléctricos, desplazamiento de personas, limitación de acceso a visitas, etc Claro estamos hablando de una zona 2, pero en una zona 2 no está bien visto meter a las visitas.

Menos mal, que se pararon a pensar. El pasillo de marras tiene unas dimensiones de 250m2 y solo aprox 80 son de pasillo de modo que el resto está ocupado de cachivaches. Todo eso con material ATEX es un dineral. Un dineral absurdo.

El tirar por lo alto en esta clasificación de zonas, nos lleva a una clasificación exagerada y desmesurada. Las obligaciones de modificación obligaban a plantearse la viabilidad económica de estas modificaciones y debido a la exageración ha sido posible detectar, pero no siempre resulta tan evidente. He tenido en mis manos muchas clasificaciones de zonas en las que se exageraba por tranquilidad del clasificador, por si acaso, por mas vale prevenir... y es el objetivo de la prevención, pero sin pasar al inconcebible. Porque la clasificación es una valoración técnica, que se debe firmar personalmente, y justificar los resultados. Y eso impone respeto, porque toma responsabilidad. Si bien es cierto que existen técnicas y criterios para la clasificación de zonas, en última instancia es el punto de vista del ingeniero el que tendría que dar su veredicto. (habréis visto que he puesto ingeniero para estos menesteres, y debo reconocer que es una licencia mía, y no se debe tener en cuenta). 

La clasificación de zonas es una parte fundamental en la evaluación del riesgo de explosión y condiciona el resto de evaluaciones de las fuentes de ignición y evaluación del riesgo global de explosión. Resulta pues muy efectivo reducir la extensión de las zonas y aplicar sistemas de control de procesos SCP o cualquier otra ingeniería o modificación para reducir la gravedad o extensión de las zonas. Es el medio más efectivo para reducir el riesgo. Y si no me creen, sepan que en prevención de riesgos se debe "reducir los riesgos desde el origen".

Por eso, resulta rentable ajustar más en la clasificación de zonas, ser más ingeniero en esta etapa que en las siguientes en las que la bola de nieve no hay quien la pare.


miércoles, 16 de junio de 2010

motores ATEX y variadores de frecuencia

En los lugares clasificados es frecuente encontrar motores electricos con marcado ATEX. Estos motores, en ocasiones con objeto de modernizar la instalación y las prestaciones de la máquina, se les coloca un variador de frecuencia o un controlador para poder gestionarlo de forma más adecuada.


En función de las características del motor, vamos a comprobar que no es factible este montaje, a menos que se tengan en mente unas pocas consideraciones.


Cuando un motor está controlado por un variador de frecuencia, se generan armónicos y tensiones de frecuencia variable, de hecho es su forma de trabajar.

También es evidente que un bobinado funciona diferente y genera diferentes pérdidas (=calor) a diferentes frecuencias.

Para disipar el calor del motor, se acostumbra a disponer de un ventilador integrado en el propio motor.


Por otra parte, en relación a las atmósferas explosivas, la clase térmica del motor identifica la temperatura máxima superficial que puede alcanzar alguna de las partes del motor.


CONCLUSIÓN:

Debido a todos estos factores, la norma EN 60079-14 sobre instalación de aparatos certificados ATEX, requiere que:


  • para motores antideflagrantes:

  • el motor y el variador estén certificados como conjunto por el fabricante, con una clase térmica global que puede modificar la original del motor.

  • que el motor disponga de una sonda térmica que en caso de superar una temperatura corte la alimentación del motor.

  • para motores de seguridad aumentada:

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viernes, 13 de noviembre de 2009

CLASIFICACION DE ZONAS DE HORNOS, CABINAS DE PINTURA Y SECADORAS

Los hornos de secado y cabinas de pintura son máquinas complejas, eso no hay quien lo cuestione.

El fabricante de estas máquinas tiene que hacer una evaluación de los riesgos de la máquina dentro del expediente técnico de construcción y eso también debería ser incuestionable. Dentro de los posibles riesgos está el riesgo de incendio y también el de explosión.

Cuando un material inflamable se calienta su rango de inflamabilidad aumenta, su LIE se reduce y el LSE aumenta.

Con estas premisas, para contemplar el riesgo de incendio o explosión, el fabricante puede optar por aplicar la norma específica tipo C (dentro de la clasificación de normas) que aporta la presunción de conformidad. Estas son las normas:
EN 12215 Cabinas de pulverización para la aplicación de materiales de recubrimiento orgánico líquido
EN 12981 Cabinas de pulverización para la aplicación de materiales de recubrimiento orgánico en polvo
EN 1539 Secadoras y hornos en los que se desprenden sustancias inflamables.

El problema viene ahora con lo siguiente
Con objeto de preservar la seguridad, las normas proponen una clasificación de zonas en función de la probabilidad de presencia de los inflamables, según la terminología de clasificación de zonas (zona 0, zona 1, zona 2, zona 20, zona 21, zona 22). Y por ello, determinan las cantidades a partir de las cuales cambia de una zona 2 a zona 1 el espacio de la cabina o de la secadora.

En un caso como el siguiente y aplicando rigurosamente la norma:
§ una cabina de pintura con un sistema de aspiración que garantice 20 renovaciones de aire a la hora de todo el volumen,
§ una cabina de 10*10*10m es decir 1000m3,
§ Aplicación de pintura en muy pequeñas cantidades 1l/hora,
§
Resulta una concentración de 0.001 m3 de liquido inflamable/ 20000 m3 de aire= 0,00002% de concentración de inflamable.
Si el LIE es de un 3% está claro que no se llega ni de lejos.

Aún así, la aplicación estricta de la norma, implica que el volumen de la cabina se clasifique como una zona 2, ya que no propone un limite de concentración a partir del cual de no ser clasificado empieza a ser una zona 2.

Supongo que esto lo deja a criterio del técnico “clasificador”, pero también es cierto que a falta de criterio se queda sin referencias con las que comparar la instalación.

Por todo ello, simplemente me gustaría dejar claro que las normas tienen una finalidad de ayuda, pero no son la Biblia. El criterio técnico y la evaluación de riesgos se deberían imponer sobre las normas, ya que lo único obligatorio que hay que cumplir es la directiva de máquinas.
De ese modo, si se clasifica bien, y se define cual es el uso correcto y adecuado de la máquina se puede desclasificar la cabina.

Haced números de concentración, sobredimensionad la aspiración, controlad los inflamables, desclasificar y valorar la alternativa más económica.

¿Cuanta inversión nos hemos ahorrado, si ninguno de los aparatos debe ser certificado ATEX?

La respuesta bien podría merecer una botella de cava. Salut

lunes, 28 de septiembre de 2009

PARARRAYOS EN ATEX

La descarga de un rayo no aparece frecuentemente, pero en caso de que aparezca resulta una fuente de ignición muy eficaz. En efecto debemos proteger las instalaciones frente a descargas atmosféricas directas, pero también respecto a las sobretensiones en la red de tierra (a través del conductor de protección verde amarillo) generadas a partir de una descarga en las proximidades.

Los almacenamientos de materiales inflamables requieren de la instalación de un pararrayos según la normativa APQ 1 de almacenamiento de productos químicos --también la APQ 8--.

El reglamento electrotécnico de baja tensión RBT, indica que las instalaciones eléctricas deben estar protegidas contra sobretensiones.

Si la planta dispone de una punta de pararrayos de tipo Franklin, esta punta resulta efectiva siempre que el almacenamiento esté dentro del cono de protección del pararrayos. El alcance de la protección se debe verificar según la norma para niveles de protección N 1.

























Además la instalación eléctrica de baja tensión debe disponer de una protección contra sobretensiones de origen atmosférico para evitar que una sobretensión en la red de tierras afecte a las instalaciones clasificadas (EN 60079-14 apdo 6.5)

Se deben instalar dispositivos de protección contra sobre tensiones mediante descargadores de sobretensiones. Estos dispositivos se elegirán de forma que su nivel de protección sea inferior a la tensión soportada a impulso de la categoría de los aparatos y materiales instalados.

Esta protección se puede realizar en varios niveles, y especialmente se deberán proteger los aparatos eléctricos para zonas 0 y 1, con dispositivo de protección contra sobretensiones de sobretensión soportada a impulsos de CATEGORÍA II.
La instalación debe ser conforme al RBT ITC 23 en el que se indican condiciones de instalación específicas.

viernes, 7 de agosto de 2009

MAQUINAS EN ATEX

MÁQUINAS

Se define como máquina un conjunto de piezas u órganos unidos entre sí, de los cuales uno por lo menos habrá de ser móvil y, en su caso, de órganos de accionamiento, circuitos de mando y de potencia, u otros, asociados de forma solidaria para una aplicación determinada, en particular para la transformación, tratamiento, desplazamiento y acondicionamiento de un material.

También se considerará como <máquina> un conjunto de máquinas que, para llegar a un mismo resultado, estén dispuestas y accionadas para funcionar solidariamente.


Por otro lado, los aparatos que se rigen por la directiva ATEX, también están incluidas las máquinas como aparato o conjunto de aparatos.

Es decir, que una máquina situada en un emplazamiento clasificado, es una máquina (directiva máquinas) y también es un aparato como conjunto de aparatos (directiva 94/9/CE).
Por tanto, a la hora de comprar una máquina para una atmósfera explosiva, deberemos fijarnos en el marcado y declaración de conformidad del fabricante.
En el marcado:
El fabricante debe incluir todos los requisitos aplicables tanto a la directiva de máquinas como a la directiva ATEX ( y directiva BT si le aplica. Hay que recordar que la directiva ATEX y la de BT son excluyentes para un aparato simple pero puede no serlo para un conjunto. Si un elemento eléctrico cumple con la directiva ATEX, más exigente, no le corresponde cumplir con la directiva de BT. En cambio un conjunto de elementos, puede estar parcialmente inmerso en una atmósfera explosiva, o diseñado para ello, con lo que le aplicarían las dos directivas a todo el conjunto, mientras que a los elementos "simples" le aplicaría una o la otra).

En el marcado el fabricante deberá hacer mención a la categoría del conjunto. Esto no excluye la posibilidad de que internamente tenga atmósferas explosivas más restrictivas y aparatos "componentes" de una categoría superior; estas consideraciones se supone que debe hacerlas el fabricante, mientras que al usuario tan sólo debe indicarle en el marcado la categoría para todo el conjunto.
Si existen varios tipos de zonas, y por consiguiente diferentes categorías, deberá expresar en el marcado la más restrictiva, en este caso la de menor seguridad, es decir la categoría mayor (1, 2 ó 3).
También debe indicar la aplicación para minas o no minas, es decir el grupo,
Como final, está obligado a marcar la clase térmica.
Si le aplica, tendrá que incluir el código de expediente del organismo notificado, en función de las formas que dispone de declaración de conformidad.

EN LA DECLARACIÓN DE CONFORMIDAD
El fabricante debe indicar los mismos datos del marcado, identificando también las normas que ha utilizado para obtener la presunción de conformidad. No obligatorio.
Podrá especificar aquí la parcialidad de la categoría de aparato y su justificación cuando la máquina esté diseñada para una atmósfera explosiva de forma parcial, o con diferentes clasificaciones.

miércoles, 5 de agosto de 2009

CLASIFICACION DE ZONAS

Se dice que existen tres clases de testigos: Los que han visto bien, pero dudan de lo que han visto. Los que han visto mal, pero creen haber visto bien. Y los que no han visto nada y aseguran haber visto todo.

Marco Aurelio Almazán (1922-1991) Escritor y diplomático mexicano.


CLASIFICACIÓN DE ZONAS

La clasificación de zonas responde a una necesidad primaria en la prevención del riesgo. Esto es debido a que la explosión se dará cuando coincidan una atmósfera explosiva con una fuente de ignición en un espacio y en un mismo tiempo. Por lo tanto, y sabiendo que la evaluación de los riesgos se basa en términos de frecuencia o probabilidad de ocurrencia, (y severidad), es necesario conocer la probabilidad de generación de una atmósfera explosiva.


La clasificación de zonas, es por tanto una clasificación de probabilidades. Probabilidad de que exista en un momento dado una atmósfera explosiva.


Un error muy común, asocia inequívocamente una clasificación de zonas con una atmósfera explosiva. La asociación es con una atmósfera potencialmente explosiva, que no es lo mismo.


INGREDIENTES NECESARIOS PARA UNA RICA CLASIFICACIÓN DE ZONAS

Para una correcta clasificación de zonas es necesario:
  • Caracterización de las sustancias inflamables

  • Fuentes de escape: identificar las fuentes de escape y caracterizarlas como fuente de escape continua, fuente de escape primaria o fuente de escape secundaria.

  • Grado de ventilación

  • Dimensiones de la habitación.

  • Disponibilidad de la ventilación: alta, media o baja.

y EL INGREDIENTE SECRETO

  • el criterio de valoración. No olvidemos que la clasificación de zonas es una caracterización cualitativa, muy parecida a una evaluación de riesgos, donde el criterio técnico de la persona que realiza la clasificación es fundamental.

El criterio de valoración es un término que muchas veces se da por supuesto, pero debería confirmarse. Una clasificación de zonas excesiva puede obligar a unos aparellajes ATEX, con un gasto innecesario, mientras que una clasificación de zonas por defecto, no cubre el riesgo e implica una asumpción del riesgo.


Por esta razón, no deberemos aceptar una clasificación de zonas sin firma ni autoría de la misma, aunque la haya hecho con un software, debe incluir el criterio.


No hay que olvidar que una clasificación de zonas puede variar durante el tiempo, debido a criterios de limpieza, mantenimiento y envejecimiento de la instalación. Sobre todo suele haber bastante cambio desde la planificación inicial en proyecto y la realidad en ejecución.

DEFLAGRACIÓN vs DETONACIÓN

DEFLAGRACIÓN vs DETONACION

Las explosiones debidas a las atmósferas explosivas pueden provocar efectos perjudiciales a las instalaciones y a las personas.

Los efectos perjudiciales de una explosión serán tanto mayores cuanto más descontrolada sea la explosión.

La mecánica de la explosión depende fundamentalemente de el producto y la concentración del mismo, pero también hay otros factores que determinarán la graduación de los efectos de la explosión.

Los efectos perjudiciales de una explosión son causados principalmente a la presión máxima que va a desarrollar.
Esta presión máxima de la explosión es característica de la sustancia en cuestión y de la velocidad de reacción.
En una reacción de combustión rápida existen dos mecánismos que se producen en forma de onda. El frente de presión y el frente de reacción.

DEFLAGRACIÓN
Es una explosión que tiene una velocidad de reacción subsónica, inferior a la velocidad del sonido. Las reacciones que provoca una deflagración son idénticas a las de una combustión, pero se desarrollan a una velocidad comprendida entre 1m/s y la velocidad del sonido.En este caso, el frente de reacción se desarrolla por delante de la onda de presión. Es decir que la presión es una consecuencia de la reacción.

DETONACION
Una detonación tiene una velocidad supersónica, es decir que el frente de presión está por delante de la onda de reacción. De este modo existe una precompresión de la masa que hace que la reacción de combustión sea más rápida y alcance presiones mucho mayores.

Normalmente, las detonaciones se inician como una deflagración, pero que debido a las condiciones del recinto, se trasnforman en detonación si las onda de presión adelanta a la de reacción.

En una explosión que parte de una presión mayor las presiones finales son múltiplos de la presión inicial, es decir que existe una relación Pmax/Pinicial que se mantiene.
Por tanto una detonación alcanzará una presión tanto mayor debido a que la onda de presión ejerce esa precompresión.

En general, en un espacio abierto, la presión inicial es la presión atmosférica, y la máxima presión está definida.
En un espacio cerrado, la presión irá aumentando, provocando que la deflagración se convierta en una detonación. Cuanto mayor sea la presión inicial, Pmax/Pinicial, la presión máxima será tanto mayor.

Este es el principio de protección de los paneles de venteo, discos de ruptura y demás sistemas de protección frente a explosiones, evitar que se desarrolle una detonación, permitiendo una deflagración controlada de la ATEX.

Bibliografia del insht
NTP 427: Paramentos débiles para el venteo de alivio de explosiones (I)
NTP 428: Paramentos débiles para el venteo de alivio de explosiones (II)
NTP 396: Deflagraciones producidas por gases, vapores y polvos combustibles: sistemas de protección

lunes, 20 de julio de 2009

caracterización de polvos

caracterización de polvos explosivos ATEX
Para los gases y vapores existen numerosas bases de datos, más o menos fiables en cada caso.
Pero no debemos olvidarnos de un gran abanico de productos inflamables: los polvos
Muchas sustancias sólidas, resultan ser inflamables. Esta inflamabilidad es una característica inicial, pero que para que pueda dar lugar a una explosión se debe combinar con una correcta granulometría.
Efectivamente, lo que diferencia una inflamación de una explosión es en realidad la velocidad de reacción de combustión. ¿Y como se puede acelerar una reacción? obteniendo una mayor superficie de reacción; esto es reduciendo la granulometría.
Así como los reyes magos traen carbón si nos portamos mal, suele venir en pedruscones grandes. De esta forma, el carbón es inflamable, pero también es cierto que es necesario un aporte de energía muy elevado para garantizar la reacción en cadena.
Este carbón si lo partimos en cachos más pequeños facilitaremos su combustión y la reacción en cadena.
Pero, ¿qué granulometría mínima hace falta para una explosión? ¿Cuál es la granulometría a partir de la cual puede dar lugar una explosión?
Sobre esto, tan solo los reyes magos tienen una respuesta cierta, por su magia, claro.
Depende tanto de tantos factores que simplemente no es posible su caracterización en forma de tablas.
Si bien es cierto que la velocidad de reacción es un factor importante relacionado con la granulometría, debemos combinarlo con la concentración y los límites de explosividad.
De esta forma, se hace harto complicado predecir la explosividad de una mezcla.

Aún así, existe bibliografia en la que indica que como mínimo es necesaria una granulometría máxima de 500 micras para poder valorar la mezcla como explosiva. Con granulometrías mayores podríamos descartar el riesgo de explosión, si podemos garantizar que no hay granulometrías inferiores.

Por tanto, para los polvos, es sumamente recomendable realizar un ensayo de explosividad y sensibilidad a la ignición. Para esto deberemos contar con un laboratorio a tal efecto.
Claro que esto aumenta considerablemente el tiempo de análisis y el presupuesto, con lo que podemos preguntarnos si realmante es necesaria esta caracterización.
Un primer acercamiento deberíamos hacerlo de este modo:


  1. Consultar una base de datos sobre el producto en cuestión. En esto puede sernos de gran ayuda la ficha técnica del producto suministrada por el proveedor. También existen bases de datos a tal efecto como las de base de datos de bgia

  2. Analizar la granulometría más desfavorable de nuestra mezcla.

  3. Realizar un ensayo intuitivo (no será definitorio pero nos puede ayudar a descartar algunas posibilidades)

  4. Analizar una muestra mediante ensayo por un laboratorio de caracterización.



domingo, 5 de julio de 2009

CARACTERIZACIÓN DE ATMÓSFERAS EXPLOSIVAS DE GAS

Un diccionario es un universo en orden alfabético.

Anatole France (1844-1924) Escritor francés.



Y cómo se puede saber si es inflamable, y si puede deflagrar o detonar, si es atmósfera explosiva o sólo potencialmente explosiva? Una respuesta concluyente sólo puede existir si la naturaleza objeto está caracterizada.
Es decir, que antes de nada hay que caracterizar la mezcla peligrosa para conocer sus propiedades.

Características químico-físicas de las sustancias inflamables con particular atención a:

  • punto de destello;
  • tensión de vapor;
  • masa molar;
  • masa volumétrica;
  • relación entre el calor específico a presión y volumen constante;
  • coeficiente de difusión de los gases;
  • temperatura de ebullición;
  • densidad relativa con respecto al aire del gas, vapor o niebla;
  • límite de explosividad.

Para caracterizar una atmósfera explosiva de gas, vapor deberemos disponer de una base de datos. Existen numerosas bases de datos disponibles, pero también existen diferencias entre ellas.

Una de estas bases de datos, está en formato de tabla dentro de la norma UNE 202007 Guía de aplicación de la Norma UNE-EN 60079-10. Material eléctrico para atmósferas de gas explosivas. Clasificación de emplazamientos peligrosos, que por razones legales no es posible adquirir. La compra de esta norma se puede realizar a través de www.aenor.es

Otro origen de datos, la debe proporcionar el suministrador de productos químicos. De ahí, en su ficha del producto debe indicar todos los parámetros necesarios para una correcta clasificación de zonas.

En el caso de los polvos es otro cantar...

ATMÓSFERAS EXPLOSIVAS y ATMÓSFERAS POTENCIALMENTE EXPLOSIVAS

Una atmósfera explosiva es una mezcla con el aire, en condiciones atmosféricas normales, de sustancias inflamables en forma de gases, vapores, nieblas o polvos, en la que, tras una ignición, la combustión se propaga a la totalidad de la mezcla no quemada.
Pero para que exista una atmósfera explosiva debemos partir de una atmósfera potencialmente explosiva. ¿Y qué es primero? Y ya estamos de nuevo con el cuento del huevo y la gallina. Para estas cosas yo siempre he apostado por la gallina. Y es que de pequeño, fui testigo de la evidencia de mi hermana que por aquel entonces era estudiante veterinaria, y trajo una gallina blanca a casa. A partir de entonces vinieros los huevos blancos, mientras que los comprados eran grises, con lo que la dedución de un niño de 8 años, que los tuve, es inquebrantable.
Conclusión: que sin atmósfera potencialmente explosiva, no puede haber huevos blancos.

Antes de empezar a trabajar sobre ello, primero deberemos identificar la sustancia o sustancias que pueden generar una atmósfera potencialmente explosiva. Fijese, querido lector, que la atmósfera sigue siendo potencialmente explosiva, sin que se pueda definir como explosiva hasta un instante determinado en el que se dan unas características particulares. Esta entrada tiene ese objeto, el de discriminar cuando estaremos ante una atmósfera explosiva y cuando no. Esto está muy relacionado con la mecánica de la explosión, como no puede ser de otro modo.

Efectivamente, los liquidos, incluso los inflamables, en su estado natural no es posible que provoquen una explosión, sino que son los vapores que emanan del liquido los que pueden llegar a generar la atmósfera explosiva, (o si el líquido se pulveriza en forma de nube). Es decir que una cerilla, incluso encendida, en inmersión en un tanque de gasolina se apagará, precisamente porque no se cumple el triángulo del fuego. Y no quisiera ser un abuelo cebolleta con treintaypocos, pero esto me recuerda a los chorizos que se hacían en mi casa, que una vez curados, se metían en frascos de cristal para su conservación. Y como se trata de conservarlos, es vital realizar el vacío (así le llamabamos, aunque tan solo sean una ligera depresión, y una atmósfera inerte), para lo que se metía una cerilla encencida, y se tapaba. Mi labor, en esa etapa desde los 8 hasta los 12 años, era comprobar que la llama se consumía por sí sóla, habiéndo conseguido agotar el oxigeno. Si es que la calidad no se ha inventado con la ISO 9001, sino que en mi casa con en otras muchas, se hacía de forma muy rigurosa para los chorizos, y es que no hay cosa más seria que el comer.

Después del aperitivo, seguimos...
En el caso de los gases y liquidos, por ejemplo, el parámetro que dicta sentencia es la concentración con el aire. En realidad, proviene de la mecánica propia del fuego y de la caracterización de las sustancias.


Cada sustancia dispone de dos límites.




  • LIE Límite Inferior de Explosividad

  • LSE Límite Superior de Explosividad
Para visualizar este concepto, en las formaciones que me ha tocado "animar" --como dicen los franceses--, suelo hacer el viejo truco del spray, en el que las concentraciones varían y se puede ver como cerca del spray estamos en el LSE y alejandonos estamos en el LIE. Es una forma gráfica de entender los dos términos, pero CUIDADO!! HACEDLO BAJO LA SUPERVISION DE UN ADULTO

Entre estos dos límites de concentración se abre una ventana en la que es posible que se ignicie la mezcla y la reacción en cadena haga el resto.
Bajo el mismo cielo, si estamos fuera de la ventana de explosividad o rango de explosividad, no será posible la explosión de la atmósfera.

Entonces, ¿cuándo es una atmósfera explosiva? Cuando la concentración está dentro del rango de explosividad en mezcla con el aire.
¿Cuándo es una atmósfera potencialmente explosiva? Cuando exista la probabilidad de que pueda variar la concentración de la mezcla y convertirse en una atmósfera explosiva. --Siento que, llegado a este punto sea necesario retomar términos estadísticos y la termodinámica de meclas de sustancias, pero siempre que haya una mezcla de sustancia inflamable, estaremos ante una probabilidad no nula de llegar a una atmósfera explosiva, ¿o no?--

Una vez que hemos avanzado hasta aquí me surgen dos preguntas:
  1. ¿Cuándo se puede excluir una atmósfera potencialmente explosiva? Es evidente que si estamos en concentraciones superiores al LSE, tenemos un exceso de sustancia inflamable, y por tanto, en cualquier momento una entrada de aire fresco nos vamos a concentraciones explosivas... Por tanto, para excluir las atmósferas explosivas, por tener una probabilidad de que se conviertan en atmósferas explosivas mínimas, estaremos en la tesitura de menos de 8l de atmósfera explosiva.
  2. ¿Qué probabilidad hay de que estemos en unas concentraciones dentro de la ventana de explosividad? La respuesta a esta pregunta es la madre del cordero en atmósferas explosivas, la clasificación de zonas


miércoles, 1 de julio de 2009

LA NORMATIVA

La normativa europea cada vez más prolija, nos invade en todos los estadios. Menos mal, que algún europeo tuvo la lucidez suficiente como para crear un marco normativo, en el que cupieran varios aspectos.

En cuanto a la normativa sobre ATEX (atmósferas potencialmente explosivas), afortunadamente está dentro de este marco... gracias, marco

En este sentido hay dos flancos abiertos:

- Directiva económica 94/9/CE, que obliga a los fabricantes de aparatos, antes de comercializar un producto, a marcar CE, hacer una declaración de conformidad y un manual de instrucciones. Para ello, en ocasiones tendrán que ayudarse de Organismos Notificados.

- Directiva social 1999/92/CE dentro del amparo de la normativa sobre prevención de riesgos laborales, es una directiva que trata de preservar la salud y seguridad de los trabajadores en relación al riesgo de explosión debido a las atmósferas potencialmente explosivas.


martes, 30 de junio de 2009

Bienvenida

Nace este blog con intención de recopilar los aspectos relacionados con el riesgo de explosión debido a atmósferas potencialmente explosivas.

Lo primero es lo primero.

Es muy dificil que se dé lugar una explosión.

La mecánica de la explosión es mucho más compleja que la de un incencio, que ya de por sí tiene su aquel. Por tanto, el nivel de seguridad exigido por la legislación al respecto, aporta un nivel de seguridad muy elevado, con un márgen o margenazo de seguridad.

De aquí me gustaría desmontar la psicosis general, debida a la incorporación de la normativa relacionada RD 681/2003 y RD 400, trascripciones ambas de la legislación comunitaria.