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miércoles, 16 de febrero de 2011

La avalancha de precios y el ahorro en la clasificación de zonas

Muchos son los técnicos que en esta época en la que vienen mal dadas, toman el toro por los cuernos y se adentran en el mundo de las atmósferas explosivas. Muchos de ellos, son del sector de la prevención de riesgos laborales, que cohibidos --con razón-- por la responsabilidad de su trabajo, tienen o tenemos tendencia a calificar como peligroso o riesgo "medio-alto" aquello que resulta desconocido. Y eso se puede llamar como se quiera en cada casa, pero en todas cuecen habas, porque estamos hablando del teorema de tirar por lo alto. Y que tire la primera piedra el que sin tener mucha idea de algo estima, presupuesta, cuantifica o valora algo.... tira por lo alto, cuando alto es favorable.

Lo que vengo a decir es que en el proceso de evaluación del riesgo de explosión existe una cierta avalancha o sumatorio. Esa bola de nieve que cada vez va cogiendo mayor tamaño y resulta imparable.

Les cuento. Hace poco recibí una consulta de una empresa en la que, sin dar muchos detalles, tenían gas para una aplicación determinada en unas salas A. Fuera de esta salas A existen unos pasillos B, que como indico pasillos pasa gente, y también están los monitores de control, analizadores, personal con la radio, ordenadores, cuadros eléctricos de potencia y control, etc.

Un estudio de una consultora, les había realizado todo el documento de protección contra explosiones, DPCE considerando una zona clasificada aquella en la que permanentemente hay muchos equipos, personas, visitas etc etc.

Una vez realizada la clasificación de zonas, que parece gratis, vienen los cambios en aparatos y equipos eléctricos y no eléctricos, desplazamiento de personas, limitación de acceso a visitas, etc Claro estamos hablando de una zona 2, pero en una zona 2 no está bien visto meter a las visitas.

Menos mal, que se pararon a pensar. El pasillo de marras tiene unas dimensiones de 250m2 y solo aprox 80 son de pasillo de modo que el resto está ocupado de cachivaches. Todo eso con material ATEX es un dineral. Un dineral absurdo.

El tirar por lo alto en esta clasificación de zonas, nos lleva a una clasificación exagerada y desmesurada. Las obligaciones de modificación obligaban a plantearse la viabilidad económica de estas modificaciones y debido a la exageración ha sido posible detectar, pero no siempre resulta tan evidente. He tenido en mis manos muchas clasificaciones de zonas en las que se exageraba por tranquilidad del clasificador, por si acaso, por mas vale prevenir... y es el objetivo de la prevención, pero sin pasar al inconcebible. Porque la clasificación es una valoración técnica, que se debe firmar personalmente, y justificar los resultados. Y eso impone respeto, porque toma responsabilidad. Si bien es cierto que existen técnicas y criterios para la clasificación de zonas, en última instancia es el punto de vista del ingeniero el que tendría que dar su veredicto. (habréis visto que he puesto ingeniero para estos menesteres, y debo reconocer que es una licencia mía, y no se debe tener en cuenta). 

La clasificación de zonas es una parte fundamental en la evaluación del riesgo de explosión y condiciona el resto de evaluaciones de las fuentes de ignición y evaluación del riesgo global de explosión. Resulta pues muy efectivo reducir la extensión de las zonas y aplicar sistemas de control de procesos SCP o cualquier otra ingeniería o modificación para reducir la gravedad o extensión de las zonas. Es el medio más efectivo para reducir el riesgo. Y si no me creen, sepan que en prevención de riesgos se debe "reducir los riesgos desde el origen".

Por eso, resulta rentable ajustar más en la clasificación de zonas, ser más ingeniero en esta etapa que en las siguientes en las que la bola de nieve no hay quien la pare.


viernes, 13 de noviembre de 2009

CLASIFICACION DE ZONAS DE HORNOS, CABINAS DE PINTURA Y SECADORAS

Los hornos de secado y cabinas de pintura son máquinas complejas, eso no hay quien lo cuestione.

El fabricante de estas máquinas tiene que hacer una evaluación de los riesgos de la máquina dentro del expediente técnico de construcción y eso también debería ser incuestionable. Dentro de los posibles riesgos está el riesgo de incendio y también el de explosión.

Cuando un material inflamable se calienta su rango de inflamabilidad aumenta, su LIE se reduce y el LSE aumenta.

Con estas premisas, para contemplar el riesgo de incendio o explosión, el fabricante puede optar por aplicar la norma específica tipo C (dentro de la clasificación de normas) que aporta la presunción de conformidad. Estas son las normas:
EN 12215 Cabinas de pulverización para la aplicación de materiales de recubrimiento orgánico líquido
EN 12981 Cabinas de pulverización para la aplicación de materiales de recubrimiento orgánico en polvo
EN 1539 Secadoras y hornos en los que se desprenden sustancias inflamables.

El problema viene ahora con lo siguiente
Con objeto de preservar la seguridad, las normas proponen una clasificación de zonas en función de la probabilidad de presencia de los inflamables, según la terminología de clasificación de zonas (zona 0, zona 1, zona 2, zona 20, zona 21, zona 22). Y por ello, determinan las cantidades a partir de las cuales cambia de una zona 2 a zona 1 el espacio de la cabina o de la secadora.

En un caso como el siguiente y aplicando rigurosamente la norma:
§ una cabina de pintura con un sistema de aspiración que garantice 20 renovaciones de aire a la hora de todo el volumen,
§ una cabina de 10*10*10m es decir 1000m3,
§ Aplicación de pintura en muy pequeñas cantidades 1l/hora,
§
Resulta una concentración de 0.001 m3 de liquido inflamable/ 20000 m3 de aire= 0,00002% de concentración de inflamable.
Si el LIE es de un 3% está claro que no se llega ni de lejos.

Aún así, la aplicación estricta de la norma, implica que el volumen de la cabina se clasifique como una zona 2, ya que no propone un limite de concentración a partir del cual de no ser clasificado empieza a ser una zona 2.

Supongo que esto lo deja a criterio del técnico “clasificador”, pero también es cierto que a falta de criterio se queda sin referencias con las que comparar la instalación.

Por todo ello, simplemente me gustaría dejar claro que las normas tienen una finalidad de ayuda, pero no son la Biblia. El criterio técnico y la evaluación de riesgos se deberían imponer sobre las normas, ya que lo único obligatorio que hay que cumplir es la directiva de máquinas.
De ese modo, si se clasifica bien, y se define cual es el uso correcto y adecuado de la máquina se puede desclasificar la cabina.

Haced números de concentración, sobredimensionad la aspiración, controlad los inflamables, desclasificar y valorar la alternativa más económica.

¿Cuanta inversión nos hemos ahorrado, si ninguno de los aparatos debe ser certificado ATEX?

La respuesta bien podría merecer una botella de cava. Salut

miércoles, 5 de agosto de 2009

CLASIFICACION DE ZONAS

Se dice que existen tres clases de testigos: Los que han visto bien, pero dudan de lo que han visto. Los que han visto mal, pero creen haber visto bien. Y los que no han visto nada y aseguran haber visto todo.

Marco Aurelio Almazán (1922-1991) Escritor y diplomático mexicano.


CLASIFICACIÓN DE ZONAS

La clasificación de zonas responde a una necesidad primaria en la prevención del riesgo. Esto es debido a que la explosión se dará cuando coincidan una atmósfera explosiva con una fuente de ignición en un espacio y en un mismo tiempo. Por lo tanto, y sabiendo que la evaluación de los riesgos se basa en términos de frecuencia o probabilidad de ocurrencia, (y severidad), es necesario conocer la probabilidad de generación de una atmósfera explosiva.


La clasificación de zonas, es por tanto una clasificación de probabilidades. Probabilidad de que exista en un momento dado una atmósfera explosiva.


Un error muy común, asocia inequívocamente una clasificación de zonas con una atmósfera explosiva. La asociación es con una atmósfera potencialmente explosiva, que no es lo mismo.


INGREDIENTES NECESARIOS PARA UNA RICA CLASIFICACIÓN DE ZONAS

Para una correcta clasificación de zonas es necesario:
  • Caracterización de las sustancias inflamables

  • Fuentes de escape: identificar las fuentes de escape y caracterizarlas como fuente de escape continua, fuente de escape primaria o fuente de escape secundaria.

  • Grado de ventilación

  • Dimensiones de la habitación.

  • Disponibilidad de la ventilación: alta, media o baja.

y EL INGREDIENTE SECRETO

  • el criterio de valoración. No olvidemos que la clasificación de zonas es una caracterización cualitativa, muy parecida a una evaluación de riesgos, donde el criterio técnico de la persona que realiza la clasificación es fundamental.

El criterio de valoración es un término que muchas veces se da por supuesto, pero debería confirmarse. Una clasificación de zonas excesiva puede obligar a unos aparellajes ATEX, con un gasto innecesario, mientras que una clasificación de zonas por defecto, no cubre el riesgo e implica una asumpción del riesgo.


Por esta razón, no deberemos aceptar una clasificación de zonas sin firma ni autoría de la misma, aunque la haya hecho con un software, debe incluir el criterio.


No hay que olvidar que una clasificación de zonas puede variar durante el tiempo, debido a criterios de limpieza, mantenimiento y envejecimiento de la instalación. Sobre todo suele haber bastante cambio desde la planificación inicial en proyecto y la realidad en ejecución.